La final es una obra de arte

La final es una obra de arte

La imagen de portada del suplemento por la final de Copa es una obra de Víctor Goikoetxea cedida a DV, inspirada «en la fuerza del mar en movimiento»

«Miles de aficionados txuri-urdin desplazándose hacia Sevilla como una marea, como una corriente que no se puede detener». Es la inspiración de Víctor Goikoetxea, el artista autor de la obra reflejada en la portada del suplemento de EL DIARIO VASCO con motivo de la final de Copa del Rey. La imagen de portada es una producción del guipuzcoano cedida para este especial. Una obra txuri-urdin con el color azul del material, el mismo de la camiseta de la Real, como protagonista.

El reconocido artista guipuzcoano, con obra en todo el mundo, toma el policarbonato espejo, una superficie de fábrica, de cadena de montaje, y lo tiñe de azul con pintura de automoción hasta convertirlo en agua. «En la cultura industrial de Gipuzkoa, los materiales hablan. Me gusta trabajar con nuevos elementos. Somos un territorio en el que la raíz de nuestra tierra es el trabajo, la industria en la que la manipulación de la materia prima para convertirla en trenes, en autobuses o en tecnología. Quiero realizar piezas únicas, convertirlas en obras de arte», explica.

Utiliza el policarbonato teñido de azul con pintura de automoción. Su estilo busca salirse del trabajo académico, Se prioriza la acción y la aplicación real sobre la pura teoría en lugar de limitarse a estructuras rígidas, enfocándose en la innovación.

Goikoetxea, autor entre otras muchas obras del mural del túnel peatonal de Ondarreta, en San Sebastián, explora «con otro lenguaje diferente que esté arraigado en nuestra tierra». Fruto de esta indagación nació esta obra que ilustra la portada del suplemento, en la que experimentó «en un policarbonato espejo modelado con fuego, con calor. También utilicé tintas oscuras y lo terminé con pintura de coche. Trabajé con los colores de San Sebastián, del agua, de Donostia, el azul, el movimiento, eso fue mi inspiración».

La obra, de 2017, anticipa sin saberlo este viaje, miles de aficionados desplazándose hacia Sevilla como una marea imparable, como una corriente que no se puede detener. Como las olas del mar que nacen lejos y rompen juntas en la orilla, acompañando al equipo, impulsándolo con la fuerza de la resaca marina. Es un oleaje humano que crece y que empuja desde las calles, los pueblos y que cuando llega a su destino estalla como un rugido salado en el estadio. «El polímero se ondula, la afición también. El mar es la marea que viaja ahora con el equipo, es el agua, es el movimiento»

Este urretxuarra define su trabajo como «una visión muy moderna, muy futurista de la camiseta de la Real con esas bandas verticales. Habla de la Real, de una visión nueva, fresca, moderna y atrevida, como a mí me gustaría que se viera el club».

Ese atrevimiento del artista puede verse también reflejado en el terreno de juego. Con los diferentes materiales en esta obra el autor crea su propia alineación, un once inicial meditado. «Se trata de maridar, de crear un equipo también. Aquí he utilizado policarbonato, que es un polímero, he utilizado un efecto espejo, he utilizado pintura de coches, he utilizado tinta puras, chinas. Todo eso tiene que ir en equipo para que el resultado sea estupendo. Como en un equipo de fútbol, como una pieza se salga, no funciona el equipo. Esto es igual: hay que hacer mil pruebas, probar sistemas propios, y si 4-4-2 no funciona pruebas con un 4-3-3», bromea.

«Matarazzo se tendrá que inventar algo para sorprender», confiesa. Seguidor txuri-urdin desde la infancia verá el partido desde Jávea, donde trabaja en su nueva obra. «Estoy haciendo una obra muy grande, ambiciosa». Dentro del campo el balón es el lienzo y el jugador, el artista. Sin creatividad el juego sería aburrido, con ella se vuelve impredecible.

Leer artículo original en El Diario Vasco →