Sello hernaniarra para el hotel María Cristina
Víctor Goikoetxea. El artista de la localidad se ha encargado de una reforma integral en la que lleva trabajando dos años y que entregará el día 27 de este mes de enero
No todos los días se actúa en un hotel de la categoría e historia del María Cristina. Sí lo ha hecho el artista hernaniarra Víctor Goikoetxea en el que puede decirse que ha sido su proyecto más importante. Y eso es mucho decir sobre un hombre que lo ha hecho antes en los ayuntamientos de Donostia o Hernani, tiendas Dior y otros muchos trabajos tanto para instituciones como para entes privados. Víctor no para de trabajar cuando está a punto de cerrar un proyecto, el del hotel donostiarra, en el que se encuentra enfrascado desde hace dos años.
Lo cierto es que la actuación sobre el hotel María Cristina ha sido extensa y exigente. El de Hernani se presentaba para actuar sobre un edificio histórico como el que preside la ría del Urumea sin tener las manos vacías. Ha trabajado ya en otras ocasiones en edificios históricos importantes, realizando un trabajo que en gran medida se asemejaba a lo hecho ahora en el hotel de referencia de la capital guipuzcoana. En el año 2016 realizó una actuación integral en el salón de plenos del ayuntamiento de San Sebastián, respetando mucho la importancia de su pasado histórico, algo que también sucedió en el trabajo que desarrolló después en el salón de actos del consistorio de Hernani. Por lo tanto, la dirección del hotel, de la cadena Marriet, sabía cómo trabajaba y cuál era el resultado de su labor en este tipo de proyectos.
«Lo cierto es que la posibilidad de trabajar en un proyecto como la reforma integral de toda la zona noble del hotel María Cristina me llegó de una forma un poco casual. La última reforma del edificio se había dado hace 14 años y entendían que había que volver a actuar sobre él. Encargaron propuestas a tres despachos, pero cuando recibí la visita de mi galerista de Londres vio en mi estudio unos bocetos de un trabajo de fin de carrera que hice sobre el Casino de San Sebastián. Le gustó y me animó a presentarlos al María Cristina, cuando yo no sabía ni que estaban centrados en esos trabajos de renovación. Le hice caso, envié un email con el boceto un día a las ocho de la tarde y a las nueve de la mañana del siguiente me contestan convocándome a una reunión a las once. Acudí, presenté mi propuesta y finalmente la eligieron».

La actuación ha respetado el peso de la historia y el lujo de un edificio referente construido en el año 1912
Ello le permitió comenzar a trabar en dos de los espacios. Finalmente lo ha hecho en la entrada del hotel, la zona lobby (cafetería) y los salones históricos Easo, Ibaia y Zubia. Solo ha quedado fuera de la actuación el salón Elkano, que había sido reformado recientemente. A ello se ha sumado también la actuación en el gimnasio del hotel.
No es sencillo acceder a encargos de este tipo, «la decisión final la cadena la tomó en su sede en Estados Unidos», pero si algo tenían claro desde el hotel donostiarra era que en esta ocasión los trabajos de reforma se iban a enfocar de otra manera. «Marriet normalmente los afronta con su propio equipo, pero esta vez querían apostar más por la cercanía, por artistas locales o regionales. La lectura es que han visto que lo podemos hacer igual de bien y le supone un coste menor». Además, tenían claro que querían identificar el hotel en sí con la ciudad de San Sebastián.
Hay que recordar que el María Cristina es un edificio de 1912, construido «para una nobleza con un fuerte poder adquisitivo que venía a San Sebastián a jugar al Casino». De estilo neoclásico francés, que recuerda mucho a los edificios parisinos de la época, se le relaciona siempre con el lujo. Está claro que ello ha marcado la idea de Víctor Goikoetxea a la hora de enfocar el proyecto a desarrollar. «Sin duda alguna, había que apostar por conservar en gran medida su imagen histórica. La idea que he tenido es la de que al terminar mi labor parezca que siempre ha estado así», señala. Eso sí, adecuando los espacios a los usos de hoy en día. Para ello el artista de Hernani, que ha sido el autor del proyecto en sí, ha trabajado junto al grupo donostiarra Flexo Arquitectos.
La primera actuación se centró en la zona lobby y el salón Zubia. «La idea era realizar una renovación del espacio, pero nada agresiva, que subiera de categoría pero sin cambios drásticos». El Zubia es un salón de 110 metros cuadrados que se encuentra junto a otro que recibe el nombre de Elkano. Lo que se ha hecho es darle continuidad con respecto a éste, tirándose prácticamente por completo y trabajando de manera especial los ornamentos con escayola, reproduciendo los antiguos salones. También se han realizado trabajos integrales en suelos, techos y un sistema de sonido integrado en el techo.
La palabra lujo es uno de los principales referentes en un hotel como el María Cristina, «para situaciones de otro tipo los clientes ya tienen otros hoteles en Donostia» insiste Goikoetxea. Lujo y que se respire el peso de la historia en su interior. Ello ha llevado a una actuación exigente, lo que ha conllevado al uso de 250 metros cuadrados de mármol de Carrara (Italia) en la zona lobby o la colocación de cortinas de seda y terciopelo llegadas desde Turquía. También la colocación de grandes alfombras.
Tras esa primera fase llegaron los trabajos en otros espacios de la zona noble del hotel, como los salones Ibaia y Easo. La actuación ha incluido el cambio de las cortinas y el uso de moquetas de diseño exclusivo de 450 metros cuadrados.
El último de los espacios que ha contado con actuación directa de Víctor Goikoetxea ha sido el gimnasio con el que cuenta el hotel y que es de uso exclusivo para sus clientes. «Tenía una imagen que poco o nada tenía que ver con el hotel en sí. Está en la zona baja y hemos querido integrarlo en el edificio». Cuenta con dos espacios claramente diferenciados y sobre el primero, el acceso al gimnasio en sí, «hemos buscado darle una continuidad a la zona lobby y a lo que es el hotel, con un acceso muy elegante». La parte destinado a las máquinas para realizar ejercicio tiene un toque más moderno, «con el uso de materiales que tienen en cuenta la conservación medioambiental». Un espacio deportivo que ha redondeado una actuación que el propio Víctor Goikoetxea reconoce como «una de las más importantes que he hecho nunca».