Un pedazo de mar bajo el nuevo Topo

Un pedazo de mar bajo el nuevo Topo

Un pedazo de mar bajo el nuevo Topo

Los cañones de acceso a las paradas de Donostia lucen una creación de Víctor Goikoetxea inspirada en «el movimiento del agua de la bahía»

 
 

Donostia es mar. Es sus tres playas, la bahía de La Concha y las olas que rompen contra la costa. Pero también es una ciudad que avanza, que innova y que busca nuevas formas de moverse. Dos realidades que, a primera vista, poco tienen que ver entre sí, se encuentran en los nuevos accesos del Topo en Donostia. Allí, el artista Víctor Goikoetxea ha llevado el movimiento del mar a los cañones de acceso a las paradas de Benta Berri, Matia, Centro y La Concha, con una intervención que combina arte, arquitectura y movilidad. La obra, titulada 'El eco de la Bahía', busca «armonizar el encuentro entre la superficie de Donostia y su nuevo mundo bajo tierra, utilizando el movimiento del agua como hilo conductor», explica su autor, conocido por proyectos como el túnel peatonal de Miramar, entre otros.

Lo que a primera vista parece una obra con fines puramente estéticos tiene su origen en una necesidad arquitectónica. Y es que las placas de acero vitrificado que recubren el resto de las instalaciones no se podían colocar en las superficies curvas e irregulares en el primer tramo de acceso, una vez bajadas las escaleras. Fue ahí cuando Euskal Trenbide Sarea (ETS) contactó con Goikoetxea para solucionar esta problemática de ingeniería utilizando la creatividad. El artista no dudó ni un momento en coger inspiración del mar, pues «este metro se ha construido en una zona de mar, de marismas que ha ganado el mar». Por eso, describe su obra como «un tributo a la identidad de San Sebastián, uniendo la fuerza de ingeniería con la delicadeza poética de nuestras olas».

«Es una obra viva»

Las formas, los relieves, los reflejos y los colores que componen las paredes de estos cañones de acceso buscan transmitir la sensación de estar «en la profundidad del mar, bajo el agua». La intervención conecta, además, con las estructuras metalizadas conocidas como 'coralinas', que adornan las estaciones y que fueron concebidas para «evocar el minimalismo y no generar ruido visual». Su nombre hace referencia precisamente a su semejanza con los corales marinos, un elemento que Goikoetxea incorpora también a su obra. «El agua de las paredes sostiene el coral. Como cuando buceas, la luz está arriba. Por eso hemos utilizado un acabado en espejo, que refleja la luz. Es una obra que está viva, que cambia según pasee la gente por su interior o el sol se refleje contra ella», explica.

Pero no es lo único. Goikoetxea adelanta que las salidas de los ascensores, situadas bajo una bóveda, también tendrán su propio toque artístico. «En cada estación estarán cubiertas por escritos e imágenes de época, para que no olvidemos de dónde venimos. En La Concha veremos la Belle Époque; en Benta Berri, las antiguas fábricas de jabones Lagarto o de caramelos Suchard... Todo eso también forma parte de lo que somos y quería representarlo», explica.

Las visitas guiadas abiertas a la ciudadanía, organizadas el próximo martes, miércoles y jueves, permitirán conocer estas obras de primera mano. Para participar, es necesario inscribirse a través de la página web topo.eus.

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